Muchos conductores descubren que su batería estaba floja la primera mañana fría del año. La batería del coche en invierno trabaja en peores condiciones: rinde menos justo cuando el motor pide más esfuerzo para arrancar.
Por qué el frío afecta a la batería
La batería produce electricidad mediante una reacción química, y esa reacción es más lenta a baja temperatura. Al mismo tiempo, el aceite del motor está más espeso y el arranque necesita más energía. Si a eso se suman trayectos cortos, calefacción, luneta térmica y luces encendidas, la batería apenas se recarga.
Señales de que tu batería está débil
- El motor tarda más de lo habitual en arrancar por la mañana.
- Las luces bajan de intensidad al arrancar.
- El sistema start-stop deja de funcionar o avisa en el cuadro.
- La batería tiene ya varios años y nunca se ha revisado.
Cómo cuidar la batería del coche en invierno
- Pide en el taller una prueba de carga antes de que llegue el frío.
- Si haces trayectos muy cortos, añade de vez en cuando un recorrido más largo.
- Apaga calefacción, luces y accesorios antes de parar el motor.
- Si duermes el coche en la calle y va a estar parado varios días, valora un mantenedor de carga o arrancarlo periódicamente.
- Revisa que los bornes estén limpios y bien apretados.
Si no arranca una mañana fría
No insistas una y otra vez con la llave: puedes vaciar del todo la batería. Prueba con pinzas o un arrancador si sabes hacerlo (te lo explicamos en cómo arrancar un coche con pinzas). Si no, pide un arranque de batería a domicilio en el 911 676 133.
Cuándo cambiarla
Si la batería se descarga varias veces en poco tiempo, aunque la arranques, está pidiendo el relevo. Cámbiala antes de que te deje tirado en carretera, donde la avería es más incómoda y más peligrosa.
